domingo, 12 de febrero de 2012

El destino así lo quiso.

En mis planes no estaba enamorarme de ti, pero supongo que nadie puede elegir de quien se enamora. Sin saber demasiado bien como, te convertiste en todo para mí. Cada noche, antes de dormirme soñaba despierta con tus abrazos, con el sabor de tus besos y no podía evitar sonreír como una niña pequeña. Y te juro que cada vez que las cosas se torcían, y pensaba que te perdía mi mundo se venía abajo y nadie más que tú podía devolverme la sonrisa. Ya he perdido la cuenta de las veces que he llorado por ti,  como también he perdido la esperanza de que vuelvas.

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