Abres la ventana y esperas que ahí afuera haya un Sol que ilumine tu vida pero no es así, llueve, una lágrima recorre cada milímetro de tu rostro. La tristeza de apodera de ti, empiezas a recordar cuando él te hacía feliz, y en ese mismo instante lloras con más intensidad, te acuestas en la cama y aprietas bruscamente la almohada contra tu cara, una imagen suya pasa por tu cabeza, no puedes creer que ya no está, que el pasado se haya ido sin ti, que ya no te queda nadie por quien seguir adelante. Eres consciente de que no volverás a tenerle.

No hay comentarios:
Publicar un comentario